La importancia de la fibra en verano y cómo introducirla fácilmente
Tu aliada para mantener un tránsito intestinal regular, también en verano.


Durante el verano las rutinas cambian, hay más eventos sociales, comidas fuera de casa, distintos horarios de comida y eso puede hacer que nuestro tránsito intestinal se vea afectado. A parte, la subida de las temperaturas hace que la sudoración aumente, lo que lleva a una pérdida de líquidos y electrolitos. Si no nos rehidratamos bien, el cuerpo compensa reabsorbiendo más agua en el intestino grueso, lo que puede dar lugar a heces más secas y difíciles de evacuar.
Empezamos con 4 consejos básicos para cuidar tu salud intestinal este verano:
- Consume frutas y verduras a diario: Estas son ricas en fibra, lo que contribuye a equilibrar el bienestar digestivo y además te mantendrá saciada durante más tiempo, así controlarás mejor el picoteo entre horas.
- Bebe suficiente agua: Debido a la subida de temperaturas en verano, aumenta la sudoración y si no bebemos suficiente agua, el cuerpo reabsorbe agua haciendo que aparezca el estreñimiento. Aumentar el consumo de agua va a permitir conservar la regularidad del tránsito intestinal.
- Añade grasas saludables: Están presentes en alimentos como el aceite de oliva virgen extra, pescado azul, semillas o aguacate a tus comidas, además de aportar sabor y saciedad, las grasas también intervienen en partes esenciales del proceso digestivo.
- Muévete: con el calor en verano puede costar movernos un poco más, pero el ejercicio diario también es importante para nuestro bienestar digestivo. Así que toca moverse un poco cada día.
¿Qué es la fibra alimentaria y para qué sirve?
Para recuperar el ritmo de nuestro tránsito intestinal estos meses del año, será clave consumir alimentos ricos en fibra. La fibra alimentaria es un componente de los carbohidratos que está presente en los alimentos de origen vegetal. No es digerida ni absorbida en el intestino delgado, por lo que llega al colon, donde, por un lado, la microbiota metaboliza la parte de fibra soluble dando lugar a ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato; y, por otro lado, la parte de fibra insoluble no es metabolizada y permite aumentar el volumen de las heces.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda consumir diariamente al menos 25 - 30 g de fibra al día. Y es que la fibra no solo contribuye a mantener una función intestinal normal, sino que también forma parte de una dieta equilibrada que, junto con un estilo de vida saludable, permite mantener el bienestar general.
Tipos de fibra alimentaria
No toda la fibra actúa del mismo modo a nivel intestinal, podemos clasificarlas en 2 tipos: e . Aunque en distinta proporción, ambos tipos de fibra suelen estar presentes en el alimento. Por ejemplo, en las frutas encontramos fibra soluble en la pulpa, mientras en la piel y las pepitas predomina la fibra insoluble.