Fermentados y salud intestinal: el papel de la microbiota en tu bienestar
Conoce cómo los alimentos fermentados pueden formar parte de una dieta equilibrada y contribuir a mantener el bienestar digestivo.


¿Qué son los fermentados?
Los fermentados son alimentos que se producen a partir del crecimiento microbiano controlado de bacterias y/o levaduras sobre sustratos alimenticios (leche, carne, cereales, verduras…).
La interacción entre la actividad enzimática de la materia prima y la actividad metabólica de los microorganismos puede interferir en las propiedades nutritivas y bioactivas de dicha matriz alimentaria aportando mayores beneficios para el consumo.
Por ejemplo, el queso o el yogur son alimentos fermentados a partir de la leche, y suelen ser mejor tolerados que el alimento de origen porque durante la fermentación parte de la lactosa se queda en la fracción de suero.
Dentro de los alimentos fermentados encontramos tres grupos:
- En los que los microorganismos pueden estar vivos (yogur, kimchi, chucrut no pasteurizado, kéfir, kombucha, embutidos, encurtidos).
- En los que los microorganismos perecen durante el proceso de fabricación (pan de masa madre, chocolate, chucrut pasteurizado).
- En los que los microorganismos han sido removidos del medio de fermentación, ya sea por decantación o filtración (vino, cerveza).
Diversos estudios (Olivares y cols. 2006, Moeller, 2017) han analizado el papel de los alimentos fermentados en relación con la composición de la microbiota intestinal, observando que aportan diferentes tipos de microorganismos y compuestos derivados de la fermentación.
Microbiota intestinal: un ecosistema único
La microbiota intestinal es un de cada individuo formado a partir de una diversa comunidad de (bacterias, virus, hongos), que se encuentran (en gran medida en el colon) y participan en de la persona huésped (digestión, síntesis de determinados compuestos, etc.).