Fatiga mental: cómo aliviar y consejos para recuperar tu energía
La fatiga mental es una sobrecarga acumulativa, descubre las claves para romper el círculo


¿Alguna vez te has parado a pensar en la cantidad de información que procesa al día tu cerebro? Se estima que podríamos albergar una media de 6.200 pensamientos al día según estudios recientes de la Universidad de Queen’s (Canadá).
Esto nos da una pista de la capacidad de procesamiento y de interconexiones que se dan a nivel cerebral. Pero el ser humano tiende a sobreestimar la resistencia de su propia fisiología.
Convivimos con la multitarea, estamos expuestos a estímulos constantes, cargamos con creencias propias y heredadas que nos conectan con auto exigencia, nos asentamos en situaciones estresantes, o no descansamos lo suficiente, y aun así damos por sentado que nuestro cuerpo puede salir indemne.
Todos estos factores pueden estar detrás de la fatiga mental, que es un estado de agotamiento psicológico que debuta cuando el cerebro está sometido a un esfuerzo mental intenso y prolongado en el tiempo. Algunos síntomas que pueden indicarte que estás sufriendo fatiga mental son:
- Dificultad para concentrarse
- Lapsus de memoria
- Cambios de humor e irritabilidad frecuentes
- Desmotivación en la rutina y procrastinar
- Insomnio
- Dolores de cabeza
- Ansiedad en relación a la comida
¿Cómo podemos evitar la fatiga mental y aliviar la sintomatología?
Por suerte tenemos muchas formas de revertir esta situación, pero todas ellas pasan por atender a las necesidades de un sistema nervioso que está colapsando y priorizar nuestro bienestar frente a la exigencia. Por tanto, lo primordial para evitar la fatiga mental es identificar en qué contexto nos encontramos, analizar qué causas pueden estar provocándolo y valorar sí estamos dispuestos a hacer un cambio a largo plazo.
En caso afirmativo, a continuación encontrarás algunos consejos que te ayudarán a recuperar tu energía.
- Hacer pequeñas pausas durante la jornada de trabajo o estudio. Esto ayuda a prevenir la fatiga mental al tener espacios de desconexión y descanso. Además favorece la concentración y evita la procrastinación. Puedes seguir la técnica Pomodoro, que consiste en hacer 5 minutos de pausa por cada 25 minutos sin interrupciones, y una pausa larga de 15 minutos tras 4 bloques de trabajo. Puedes aprovechar estas pequeñas pausas para tomar unos frutos secos (almendras, nueces…) que son fuente magnesio, triptófano y omega-3 y pueden ser grandes aliados para la cognición y para gestionar la ansiedad en ciertos momentos.