Eje intestino-cerebro: relación entre la salud intestinal y la salud mental
Un grupo de WhatsApp directo y bidireccional entre nuestros dos cerebros

¿Qué sabemos del “eje intestino-cerebro?
Hace unos años, ni siquiera muchos en realidad, oír hablar del eje intestino-cerebro era como ver una aurora boreal, algo bastante complicado según en qué zona del planeta te encuentres. Por suerte, en los últimos años, este eje ha despertado el interés de muchos profesionales, buscando poder dar una explicación a la relación tan directa que existe entre nuestro sistema nervioso y nuestro sistema digestivo.
Como decía, el eje intestino-cerebro es como un chat de WhatsApp donde la comunicación entre todos los sistemas que lo componen es continua y bidireccional. Este eje lo forman la microbiota, el sistema nervioso entérico, el sistema nervioso autónomo, el sistema neuroendocrino, el sistema neuroinmunológico y el sistema nervioso central.
Es importante saber que el intestino cuenta con su propio sistema nervioso intestinal, casi como un órgano más del cuerpo. Seguro que has oído hablar de él como “Nuestro segundo cerebro” y es nuestro sistema nervioso entérico.
Este “órgano”, es una parte del sistema nervioso autónomo. Su misión es la de controlar todas las funciones gastrointestinales del sistema digestivo, lo cual incluye movilidad, secreción, inflamación de órganos de dicho sistema, etc.
Podríamos decir que es quien lleva la voz cantante en el sistema digestivo, ya que se encarga de regular las funciones más importantes para la ingesta, metabolismo y digestión de los alimentos. Lo más curioso de este sistema, es que contiene una elevada cantidad de neuronas y células gliales, siendo la más numerosa concentración que podemos encontrar fuera del mismísimo cerebro.
¿Qué es eso de la microbiota?
Otro de los grandes componentes del eje intestino-cerebro es la microbiota, un conjunto de microorganismos que conviven en simbiosis, principalmente, en nuestro tracto digestivo. Hoy en día oímos mucho hablar de la microbiota, pero la verdad es que se conoce bastante poco aún de ella, pero, lo que sí se sabe, es que algunos de estos organismos desempeñan funciones esenciales para la vida.
Podemos encontrar varios estudios hoy en día que nos hablan de cómo el papel de la microbiota, en la comunicación entre intestino y cerebro, se relaciona con algunos de los trastornos neurológicos más frecuentes, como es la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple y también con los trastornos afectivos, donde la serotonina cumple un papel nuclear.
¿Sabías que el 90% de la serotonina, lo que conocemos como “la hormona de la felicidad”, se sintetiza en el intestino? Depende de donde se localice, la serotonina cumple una u otras funciones. En el intestino, regula los movimientos intestinales, la secreción de moco, enzimas y hormonas, mientras que, en el sistema nervioso central, modula el estado de ánimo, la cognición y el sueño.
