Salvia, la planta sagrada
La salvia, planta europea, equilibra el sistema nervioso y activa la circulación. Se usa para anemias, astenia y agotamiento nervioso. También tiene propiedades antisépticas y cicatrizantes.

La salvia es una planta Europea que ayuda a activar la circulación de la sangre y equilibrar el sistema nervioso. Esto la hace un buen remedio para las personas con anemias, astenia, que están convalecientes y para todas las personas que tienen agotamiento nervioso.
Diferentes nombres
Su nombre científico, Salvia officinalis, también es conocida como Salvia real, salima fina, salvia romana, salvia de Aragón.
Tipo de planta
Pertenece a la familia de las labiadas, como la lavanda, el tomilllo, el romero y la menta, entre otras. Hay muchas especies de salvia, aunque tradicionalmente las terapéutica más usadas son las especies Salvia officinalis y Salvia sclarea (salvia romana).
Origen e historia
Originaria de Dalmacia, es una planta amante de terrenos secos, calcáreos y poco fértiles desde la costa hasta las montañas.El nombre de Salvia deriva del adjetivo latín “salvus”, que significa “intacto, a salvo”, y que más adelante derivó en la forma “salvere” (salvar).La salvia era conocida ya en tiempos de griegos y romanos y se le atribuían gran cantidad de propiedades, al punto que era considerada como planta sagrada “curalotodo”. Hipócrates la recomendaba para tratar las llagas en forma de cataplasma. Dioscórides la mencionó en su libro III de “Materia Médica”, otorgándole múltiples virtudes, en uso interno para provocar la orina, la menstruación y el parto, y en externo para oscurecer los cabellos, curar llagas y soldar heridas.En la Edad Media, se cultivaba en los monasterios por sus cualidades medicinales y esotéricas contra los malos espíritus y demonios.Actualmente, sigue siendo utilizada en sahumerios para limpiar las energías de lugares y personas, en rituales, exorcismos y es una de las “hierbas mágicas” utilizadas en la celebración del solsticio de verano (la Noche de San Juan).En el siglo XIV, eran tantas las propiedades que le atribuían los médicos de la Escuela de Salerno, que tenían una cita que rezaba “¿Por qué muere el hombre si tiene una salvia en su jardín?". Aunque la respuesta admitía que no hay ninguna planta lo suficientemente fuerte como para luchar contra la muerte.Sobre sus propiedades antisépticas en uso externo hay una historia pintoresca acontecida, en la ciudad francesa de Toulousse, durante la peste negra de 1630. Unos ladrones se dedicaron a desvalijar a los muertos, puesto que sus allegados ni se atrevían a tocarlos por miedo al contagio. Cuando por fin los ladrones fueron apresados, se les ofreció perdonarles la vida a cambio de contar su secreto de cómo conseguían resistir la infección. Confesaron que se protegían frotando sus cuerpos con un vinagre macerado en salvia, tomillo, espliego y romero. Desde entonces, ese preparado se conoce como el “vino de los 4 ladrones”, todavía en uso en la farmacopea natural.
Hábitat
El cultivo de la salvia está muy extendido como planta ornamental en parques y jardines, y en plantaciones para uso farmacológico, cosmético y culinario.La planta forma una mata arbustiva perenne y muy ramificada, de medio metro de alto a lo sumo. Su tallo es cuadrado y piloso con hojas opuestas ovaladas. Son pecioladas y de color verde-grisáceo, rugosas al tacto y que desprenden un intenso y característico aroma alcanforado. Dependiendo del lugar, altitud y especie, florece entre mayo y agosto con bellas flores ramificadas en color rosado o violeta-azulado.La Salvia lavandulifolia o salvia española, es endémica de la Península Ibérica y se encuentra en matorrales ventilados de España y sur de Francia, de hojas más pequeñas y estrechas en forma de lanza. Cerca de cultivos de vid, se encuentra a menudo la especie Salvia pratensis. Se recolectan las hojas y sumidades floridas justo antes de la floración. Sucede en días soleados y preferentemente las horas de más insolación, por su mayor concentración de principios activos.