Gestión natural de la diabetes a través de la alimentación
Entender cómo la alimentación influye en esta enfermedad es esencial para poder gestionarla correctamente.


La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por hiperglucemias (niveles de glucosa muy altos en sangre). Puede resultar de una producción insuficiente de insulina por parte del páncreas, una resistencia a su acción, o que las propias células no sean capaces de utilizarla correctamente, no sabiendo gestionar así el azúcar disponible.
La podemos clasificar en tipo 1, una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo ataca a las células beta del páncreas (las encargadas de secretar dicha insulina). Esta se suele diagnosticar en edades tempranas, requiriendo la administración diaria de insulina. Otro tipo bastante frecuente es el 2, suele presentarse a cualquier edad y está relacionado con la combinación de factores de riesgo como la presencia de hábitos sedentarios, obesidad, hipercolesterolemia, y tensión arterial elevada.
Los síntomas que presentan habitualmente los pacientes con diabetes son:
- Sensación continua de sed.
- Micciones frecuentes.
- Cansancio y debilidad.
- Visión borrosa.
- Cicatrización lenta de las heridas.
- Infecciones frecuentes.
- Acantosis nigricans (zonas oscurecidas en axilas, cuello e ingles).
¿Cómo podemos gestionar la diabetes a través de la alimentación?
Conocer cómo actúan los diferentes tipos de azúcares es esencial para un buen control de la enfermedad.
Lo primero que debemos entender es la diferencia entre los hidratos de carbono simples, como el azúcar blanco o la miel (cuya absorción se da de forma inmediata), de los complejos, caracterizados por la presencia de cadenas más largas que permiten una absorción más lenta, aportándonos energía de forma gradual. Estos últimos están presentes en tubérculos como el boniato, verduras, legumbres, frutas y cereales integrales.
Por ello, en presencia de diabetes, debemos moderar en la medida de lo posible la ingesta diaria de azúcares simples y, además, acompañar con estrategias que permitan favorecer el uso eficiente de los azúcares como fuentes de energía, como:
- Incorporar fibra en platos que tengan alta carga glucémica (elaboraciones con pasta o arroz) para modular la absorción de la glucosa, añadiendo 2-3 verduras diferentes y, además, salteando con una grasa antiinflamatoria como el aceite de oliva virgen extra.