Alimentación óptima para la salud de la mujer en cada etapa
Saber cómo funciona tu cuerpo y nutrirlo marca un antes y un después en tu bienestar


Como mujeres, somos cíclicas, esto significa que nuestras hormonas van fluctuando a lo largo de la vida, ajustándose a la etapa en que nos encontramos. Desde nuestra primera regla, que conocemos cómo menarquía, la mujer pasa por una serie de cambios gobernados por las hormonas.
Nuestra forma de alimentarnos es detonante de cómo actúa nuestra fisiología, es decir, de cómo nuestro cuerpo es capaz de realizar sus funciones, sabemos, que la comida es nuestra energía, pero no sólo eso. Los nutrientes tienen funciones más allá de ser combustible, actúan en cada célula de tu cuerpo, a tu favor.
En la actualidad, podemos afirmar que tu alimentación es clave en tu salud femenina. De hecho, muchas de las alteraciones hormonales más frecuentes, hipotiroidismo, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico…, son abordadas y se manejan desde la nutrición, como parte terapéutica del proceso de regular tu cuerpo.
Esto se debe a que literalmente, cada vez que te llevas un alimento a la boca se produce una respuesta hormonal. Esta respuesta va a estar influida por el tipo de alimento escogido, según el tipo de macronutriente aportado (proteína, grasa o carbohidrato) el cuerpo responderá de forma diversa.
Alimentación saludable para la mujer
Alimentación natural, basada en frescos, a poder ser de temporada, donde reine la verdura y el color en tus platos, cada pigmento de color tiene unas propiedades. Estos alimentos están llenos de antioxidantes, vitaminas y fitoquímicos, subiendo mucho el valor nutricional del plato que estamos consumiendo.
Aumenta el consumo de almidones como fuente de carbohidratos principalmente, especialmente en forma de almidón resistente de patata, boniato, yuca o plátano macho. Es un tipo de fibra insoluble que obtenemos al cocer, enfriar en la nevera y consumir sin recalentar estos alimentos)
Incluye proteína en cada comida, destacando las fuentes más completas, con todo el aminograma, como el huevo o el pescado, pero también las fuentes de proteína vegetal a destacar en alimentación vegetariana, como las legumbres, la soja, los frutos secos o las semillas.
No te olvides de la grasa saludable, necesitamos grasa porque es precursora de hormonas, las dietas hipocalóricas o bajas en grasa son un gran error para nuestra salud hormonal. Incluye aguacate sin miedo, es una fuente estupenda de glutatión, además de pescados grasos pequeños, como caballa y melva, aceite de oliva, ghlee, etc.
Prioriza el consumo de verduras de hoja verde crudas, como espinacas, canónigos, rúcula o escarola. Nos aportan calcio, ácido fólico, además de ser altos en fibra y no tener prácticamente poder energético.