La menopausia temprana suele llegar sin avisar y, en muchos casos, antes de que una mujer se sienta preparada para transitarla. En consulta, veo a menudo cómo esta etapa genera dudas, miedo o sensación de pérdida, cuando en realidad puede convertirse en una oportunidad para escuchar al cuerpo, ajustar hábitos y recuperar equilibrio.
Comprender qué está ocurriendo es siempre el primer paso para acompañarnos mejor.
¿Qué es la menopausia precoz?
La menopausia precoz se produce cuando la función ovárica cesa de forma definitiva antes de los 40 años, y puede diferenciarse de la menopausia temprana que ocurre entre los 40 y 45 años. Afecta aproximadamente al 1% de las mujeres menores de 40 años y se caracteriza por una disminución drástica en la producción de estrógenos y otras hormonas reproductivas esenciales.
Fisiológicamente, este descenso hormonal no solo afecta a la fertilidad, sino que tiene impacto en múltiples sistemas del organismo, como el metabolismo óseo, el sistema nervioso, la salud cardiovascular o la piel. Al aparecer antes de lo esperado, se vive con desconcierto, cambios en la identidad corporal o preocupación por síntomas que irrumpen de forma brusca.
¿Cuáles son las causas de una menopausia precoz?
Las causas de la menopausia precoz son diversas y, en más del 60% de los casos, se desconoce el origen exacto. Sin embargo, existen factores identificables que aumentan el riesgo: predisposición genética, enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo o la artritis reumatoide, y tratamientos oncológicos que pueden dañar permanentemente los ovarios.
Las cirugías ginecológicas, especialmente la extirpación del útero y ambos ovarios, provocan una menopausia inmediata y abrupta. También pueden influir determinadas infecciones y alteraciones genéticas, como el síndrome del X frágil o el síndrome de Turner, directamente relacionadas con la insuficiencia ovárica prematura.
Sin embargo, en consulta también es frecuente observar cómo el tabaquismo, el estrés crónico, la inflamación persistente o un estilo de vida muy exigente pueden influir en el equilibrio hormonal a largo plazo y adelantar la menopausia.
¿Cuáles son los signos de la menopausia temprana?
No hay una única forma de vivir la menopausia temprana. Durante la premenopausia, en función de la edad y los síntomas, y posteriormente en la menopausia precoz, los cambios hormonales pueden manifestarse de forma progresiva o más brusca, aunque suelen manifestarse con mayor intensidad debido a la caída hormonal más brusca.
Aun así, algunas mujeres pueden incluso descubrir la situación tras la ausencia mantenida de menstruación. Esta variabilidad es normal y depende del contexto hormonal, nutricional y emocional de cada mujer.
Los síntomas de la menopausia más frecuentes incluyen sofocos, sudores nocturnos y alteraciones del sueño, junto con cambios emocionales que no hay que subestimar, como irritabilidad, ansiedad o bajo estado de ánimo. También son habituales la sequedad vaginal, la disminución de la libido, dificultades de concentración y cambios en la piel, el cabello y la composición corporal.
La irregularidad menstrual con ciclos más cortos o largos, sangrados abundantes o escasos, antes de la desaparición completa del período.
¿Qué es bueno para la menopausia prematura?
Acompañar la menopausia prematura no va de “luchar contra los síntomas”, sino de aprender a cuidarlo de otra manera, creando un entorno interno que favorezca el bienestar físico y emocional.
La base siempre es una alimentación suficiente, antiinflamatoria y adaptada a esta etapa. Asegurar un buen aporte de proteínas, micronutrientes y grasas de calidad ricas en omega 3 ayuda a sostener la masa muscular, el metabolismo energético y la salud ósea.
Incorporar también alimentos ricos en fitoestrógenos, como los presentes en la soja y derivados, legumbres, semillas de lino y cereales integrales, puede ayudar a compensar la caída de estrógenos de forma natural. Estos compuestos vegetales tienen una estructura similar al estradiol y actúan como estrógenos suaves en el organismo.
En este sentido, complementos como el Multivitamins 45+ o el Osteo Health de Woments pueden apoyar el aporte de vitaminas y minerales clave durante la menopausia.
El cuidado de la piel y las mucosas cobra especial importancia en esta etapa, ya que el descenso de estrógenos afecta a la hidratación y elasticidad de los tejidos. La sequedad cutánea o las molestias íntimas son frecuentes, y nutrientes como los ácidos grasos omega 7 contribuyen al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales, mientras que el Beauty Collagen participa en la estructura de la piel y puedes añadirlo fácilmente a un rico batido. No dudar en recurrir a un lubricante íntimo que ayude a mantener la hidratación local, pueden formar parte de una rutina de autocuidado respetuosa y consciente, adaptada a esta etapa de transición hormonal.
El descanso nocturno es también clave. Cuando el sueño se altera, todo el sistema hormonal se resiente. Trabajar rutinas nocturnas y apoyarse en fórmulas como el Night Balance o infusiones con salvia, como la infusión menopause, suele marcar una gran diferencia. La exposición solar de 15 minutos diarios facilita la síntesis de vitamina D, fundamental para la absorción de calcio.
El cansancio mental, la irritabilidad o la sensación de sobrecarga son frecuentes en esta etapa. Nutrientes como el magnesio, presentes en el Magnesium Triple Complex, contribuyen a reducir el cansancio y apoyar el equilibrio nervioso y muscular.
El ejercicio físico, combinando actividad cardiovascular con entrenamiento de fuerza, resulta esencial para preservar la densidad ósea y la composición corporal. Para compensar el desgaste muscular nos puede ayudar incorporar una proteína vegetal en polvo con creatina, como la de Woments.
Cuando el cuerpo se siente acompañado, los síntomas suelen vivirse con menos intensidad y más calma.
Afrontar la menopausia temprana requiere un enfoque integral que combine atención médica, nutrición hormonal y cuidado emocional. Aunque el diagnóstico pueda resultar desafiante, existen múltiples herramientas para mejorar tu calidad de vida. La clave está en escuchar tu cuerpo, adoptar hábitos saludables y buscar apoyo profesional especializado.
Recuerda que la menopausia temprana no te define, sino que es una oportunidad para conocerte mejor y priorizar tu bienestar integral.
Escuchar al cuerpo, comprender sus mensajes y cuidarlo con respeto es el mayor acto de salud que podemos ofrecerle en cada etapa de la vida.
En colaboración con Woments.

