Rutinas de sueño saludables y suplementos naturales para el insomnio
El sueño, nuestro gran aliado para la reparación celular y la regulación homeostática.


Nuestro cuerpo es una máquina perfecta que realiza millones de funciones al día en las que invierte la energía. Literalmente todo lo que hacemos en un día implica gasto energético y un desgaste celular, caminar, respirar, reír, pensar, ejercitarse, exponerse a cambios de temperatura…etc.
Durante el sueño, se llevan a cabo procesos fisiológicos, psicológicos y cognitivos que hacen posible la reparación del organismo, la recuperación de energía y la regulación de los sistemas homeostáticos, nervioso, hormonal e inmunitario, que son clave para un equilibrio en salud.
Para que todos estos procesos puedan llevarse a cabo, no sólo deberíamos asegurarnos de dormir de media 8 horas diarias, sino que es fundamental que el sueño sea de calidad.
¿Cómo crear una rutina de sueño saludable?
- Sincronizarnos con la luz natural y respetar los ciclos circadianos.
Los ritmos circadianos son las adaptaciones naturales que lleva a cabo nuestro organismo a lo largo del día para garantizar un correcto equilibrio en todas sus funciones. Estos patrones se ven influenciados por los estímulos de luz y oscuridad. Nuestro hipotálamo es capaz de reconocer las señales de luz y oscuridad del entorno y mandarle señales a la glándula pineal para que esta detenga la producción de melatonina (hormona implicada en el proceso fisiológico de conciliar el sueño).
Por tanto, lo saludable para un sueño reparador es sincronizarnos con la luz natural. Despertarnos cuando amanece, acostarnos cuando anochece, y evitar la exposición a la luz azul que inhibe la producción de melatonina.
- Mantener unos horarios coherentes de actividad.
Lo habitual es que el cuerpo disponga de más energía a primera hora de la mañana, ya que ha estado recargando sus depósitos durante toda la noche. Por tanto, sería recomendable realizar aquellas actividades que supongan un mayor gasto energético en las primeras horas del día o a media tarde, tras la ingesta de nutrientes en la comida principal, pero no a partir de las 8 de la noche, cuando el metabolismo se ralentiza porque debe prepararse para el descanso.
Por ejemplo, realizar ejercicio por la noche puede empeorar nuestro descanso ya que hace aumentar la temperatura interna y activa el organismo, dificultando la tarea de conciliar el sueño
- La digestión también puede influenciar tu descanso nocturno.
Durante la digestión se activa el sistema nervioso parasimpático, que aumenta los jugos gástricos y relaja los músculos del sistema digestivo dando lugar a los movimientos peristálticos, contracciones que posibilitan la digestión. Todo este engranaje de funciones a nivel intestinal requiere de mucha energía, que se restará de otras funciones fisiológicas o cognitivas.